Cómo ser una seductora sin que parezca que lo intentas

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Una mujer seductora es aquella que desprende sex appeal sin esforzarse. Lamentablemente, no todo el mundo tiene esa habilidad e incluso en muchos casos resulta obvio cuando alguien está intentando serlo. Después de todo, hay una delgada línea separando la clase y lo ramplón. Aprende como convertirte en una reina de la seducción gracias a este artículo.

Está claro que conseguir la atención de un hombre es algo bonito, pero no quieres que esa atención se deba a que piense que eres fácil, ¿verdad?
Bien.

Así que si quieres convertirte en una de esas codiciadas diosas sexuales, tienes que cambiar tu forma de pensar, y tenemos los consejos para ayudarte a conseguirlo.

Lo primero a considerar sobre la seducción es entender que tienes que ser sexy, discreta y una experta en la cama. La parte difícil es saber cómo suscitar la misma excitación en los hombres fuera de la cama.

Cuando consigues dominar eso, estás en el camino para convertirte en una mujer fatal que puede conseguir a cualquier hombre que desee, solo moviendo su dedo meñique, incluso cuando no sea su intención. Aquí tienes cómo hacerlo.

Aprende a tener dos caras

Mientras estás en el trabajo, es perfectamente aceptable ser seria y centrada (necesitas escalar por la intrincada escala de la empresa hasta llegar arriba, ¿verdad?) No tienes que degradarte para conseguir la atención de un hombre. Los hombres pueden tratar de aprovecharse de una mujer sobre la que asumen que no es brillante. Tú, por otro lado, no tienes por qué preocuparte de eso, porque ¡eres una seductora! Eres más fuertes, deseable, deseada y, además, lo sabes perfectamente.

Las mujeres sexis no tienen que flirtear con los hombres del trabajo para seguir adelante. Está claro que eso puede romper algunos corazones, pero eso también les hace desearte todavía más.

Te probarán te provocarán y tratarán de ganarse tu afecto. Cuando llegue el momento de descansar, puedes quitarte esa coraza corporativa y soltarte el pelo y ser la mujer vibrante que todo el mundo adora (todo ello sin prestar atención a los hombres que te miran embobados).

A los hombres hay pocas cosas que les atraiga más que una mujer que puede cambiar en un momento de la mentalidad de negocios a una provocadora y juguetona. Es como las fantasías con profesoras, enfermeras o monjas.

Muestra algo de piel y hazte la tímida

De vez cuando, cuando te agachas a recoger algo o cuando caminas por la calle con un top un poco revelador, puedes aprovechar un rápido y tímido movimiento para ganarte la atención de un hombre.

Cuando hablas con un hombre, tómate un segundo para abrocharte un botón de tu escote despreocupadamente o inclínate hacia adelante para ajustar tu zapato de tacón. Todos sabemos que los hombres a los que les gusta una mujer siempre tratarán de echar un vistazo. Por supuesto, no hace falta que te abroches nada o ajustes nada que estés llevando si llevas ropa que muestre un poquito de vez en cuando. Pero tan pronto como él se dé cuenta, píllale mirando y tápate un poco de una forma tímida y con humor.

Crea tus propias expresiones

Puede que necesites invertir unas cuantas semanas en esto, pero cuando seas una experta, los hombres siempre estarán deseando charlar contigo allá donde vayas. Cuando tengas algo de tiempo libre, ponte delante del espejo y presta atención a tus expresiones, sonríe un poco, ríe o incluso puede ser un pequeño fruncimiento o una mueca. ¿Te gusta tu aspecto cuando guiñas un ojo o sonríes flirteando?

Algunas de las mujeres más deseadas y seductoras pueden haber nacido con una sonrisa perfecta o un gesto tímido, pero en la mayoría de los casos, conlleva algo de práctica para probar y entrenar delante del espejo.

Trata de crear tus propias expresiones seductoras. Puede ser una expresión pensativa con un bolígrafo entre los labios, una expresión furtiva cuando te giras y sonríes, una mirada divertida con una risa pícara, o la forma en que te cubres la boca cuando te ríes. O incluso puede ser un gesto sexy en el que lames discretamente la comisura de tu labio.